LO INVISIBLE

lo invisile   Más a menudo de lo que nos gusta reconocer, el mundo invisible aparece como una nube sobre nuestros pensamientos, y por ello, insistiendo en corroborar su existencia. Una experiencia personal de hace muy poco me ha acercado a reconocerlo sin más, y a prestarle la debida atención.En nuestro mundo físico 50 centímetros de carretera no son nada, pero he visto que pueden marcar la diferencia en un acontecimiento concreto. Pero, para comprenderlo mejor, hoy me apetece contar esto como un cuento sencillo.

   «Una “duendecilla” que no sabe que lo es, se levantó una mañana temprano para ir a ver a la abuelita. Su abuelita vivía lo suficientemente lejos como para que fuera necesario encontrarse con su madre, así ésta la llevaría con su vehículo hasta el centro del bosque, que es donde vivía la anciana. Cuando estaba ensimismada con las tareas del día y sin pensar en nada, una idea rápida llegó a su mente. Este día no conduciría el vehículo de su madre como solía hacer para llegar al bosque, ya que presentía que algo “malo” podría pasarles a las dos. Acostumbraba a hacerlo casi siempre que hacían este viaje, así su madre le contaba historias tranquilamente desde el asiento del acompañante.

   A la hora acordada, madre e hija se encontraron para llegar juntas a casa de la abuelita. Y decidieron que su madre conduciría. Fueron conversando de sus cosas, como de costumbre después de estar un tiempo sin verse. Y justo unos metros antes de llegar a su destino, otro vehículo en dirección contraria se les acercó como alma que lleva al diablo, invadiendo peligrosamente su lado del camino. Por suerte, la experiencia de su madre evitó correctamente el choque, que las hubiera precipitado a lo más hondo del barranco que se mostraba a lo largo de ese tramo del camino.»

   Sólo 50 centímetros de calzada evitaron este choque frontal, con consecuencias imprevisibles para ambas. Sólo pocos segundos de reacción, alentados por años de práctica, consiguieron este final feliz. Pero no sólo esto, sino una idea susurrada desde lo más profundo del mundo de lo invisible y lo desconocido.

   Vivir así, uniendo ambos mundos, que gran ventaja. Doy gracias a mi “duendecilla” por escuchar ese susurro. El aprendizaje es largo y a veces lento, pero vale la pena sentir también el otro lado que nos aleja de la más pura lógica. ¿Qué os parece?

  DANNA SANS

  CambiaRealidad a mayor Amor, Bienestar y Paz Interior.

 


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