MIEDOS A LA CARTA

   ¿Alguna vez te han dicho que hagas algo, que de verdad te daba mucho miedo? Todo el mundo sabe que salir de la zona de confort es terrorífico. Por un lado, porque lo nuevo es desconocido, y por el otro, porque los hábitos, sobre todo a edades maduras, y a todas la edades, también, son fuerzas poderosas que arrasan y no dejan capacidad de maniobra. Para contrarrestar esto existen muchas fórmulas de “coaching” para salir victorioso, venciendo los miedos y retarte a ti mismo. Quien quiere ayudar, en todas las terapias del mundo, te motivan y animan a que sigas adelante, que tú puedes vencer cualquier reto.

   Muy bien, ya lo he entendido, salir de la zona de confort, ir más allá, probarse uno mismo, etc.

   Pero si después de todo ello pasan los días y estás en el mismo lugar, comienzan las recriminaciones personales. Que tont@ que soy. ¿Por qué no soy capaz de ver que me vuelvo a enredar en lo mismo? ¿Cómo es posible que tenga tan poca fuerza de voluntad? Y muchas más preguntas que se te pasan por la cabeza en el intento de comprender qué es lo que pasa. Ahora ya no puedes culpar a los demás. Te han dicho que la fuerza que emana de uno es inmensa, y que sólo con crearlo y proyectarlMIEDOS A LA CARTAo, la vida te lo da. Pero aunque tú ves que hay pequeños logros, son tan pequeños que sueles tirar la toalla más rápido de lo que te gustaría.

   Sinceramente, creo que hay un paso que no se hace con anterioridad a todo ello. Un paso que nos dará la llave para tranquilizar a un ego dolido por las experiencias. El caso es que ES NORMAL que tengas miedo, que no quieras salir de esa zona en la que te encuentras tan a gusto. No hace falta sentirse culpable, otra vez, por lo que no has vivido o hecho.

   Así que, primero relativiza para reconocer mejor los motivos que te llevan al inmovilismo, y una vez abandonada la culpa y ver los motivos, darles un espacio. La cuestión entonces es no tratar de “vencer” a nadie, porque en la misma lucha siempre se pierde. Existe un vencedor y un vencido. Y estas son las reglas de juego. ¿Por qué te enfadas contigo entonces?

   Mira los motivos y descubre cómo darles la vuelta, de tal modo que no te asusten en exceso.

   Si por ejemplo, tienes miedo al contacto con las personas y tu trabajo es de relaciones públicas, imagínate siempre en un entorno protegido, en el que el mismo contacto nunca sea dañino, creando un medio de tranquilidad y compañerismo. De este modo, no hará falta VENCER el miedo al contacto con un contacto forzado. Sino ser capaz de recrear un entorno con amor en el que refugiarse, y que ofrezca la certeza de relaciones tranquilas y acogedoras.

   Por desgracia la lucha del bien y el mal siempre está ahí. La misma dualidad de este mundo indica este camino. Pero yo estoy convencida que si se forjan mundos con serenidad y amor hacia uno mismo, sólo nos quedará ver los miedos cara a cara, con suficiente estoicismo y tranquilidad para que no nos retrasen. En definitiva, quiérete más y júzgate menos.

   Una vez vi un letrero en una tienda de herramientas de jardín que decía: ”Se podan árboles peligrosos”. La verdad es que no sé cuan peligroso puede ser un árbol. Parece que el peligro acecha en cualquier esquina, incluso en un tranquilo e inocente jardín.

   DANNA SANS

    CambiaRealidad a mayor Amor, Bienestar y Paz Interior.

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