Bosque   Había una vez un niño llamado Roger. Un día fue a buscar setas con su abuelo en el bosque cercano donde vivían. Roger era muy espabilado y siempre hacía lo que quería. Su abuelo lo reñía con asiduidad, pero él pensaba que eran cosas de las personas mayores. Aquel día fue demasiado lejos, vio muchas setas cerca de una cueva y decidió dar una sorpresa a su abuelo, pensó que dentro de la cueva habría muchas más setas y que podría alardear de ser el más listo, cuando llegaran al pueblo y mostrara a sus amigos cuantas setas había traído.

    De repente y justo en el momento de entrar en la cueva, ésta se hizo profunda y oscura, de hecho, no conseguía ver nada, sintiendo como la entrada se fundía con la oscuridad. Roger se asustó mucho, pensando que con demasiada frecuencia hacía las coses al revés. Aquella cueva no tenía buena pinta. Tan ensimismado estaba con sus propios pensamientos que no oía la voz de una mujer que lo llamaba desde lejos.

  -Rogerrr ¡Ven! Yo sé la salida…

   El sólo se oía sí mismo, hacía tanto ruido pensando, que no lograba escuchar la voz de aquella mujer que le mostraba el camino de salida. Debido a ello y justo en aquel momento, vio a un gnomo que le hacía señas para que lo siguiera, explicándole que él sabía dónde encontrar muchas setas para dejar boquiabiertos a todos los niños del pueblo. Aquel gnomo era mágico, hacía entrar a los niños que encontraba en aquella cueva con el engaño de encontrar setas, y de este modo ya no podían salir, trabajando para él día y noche arañando la piedra de la cueva para extraer un mineral que brillaba.

   Roger dudó, pero en cuestión de segundos se decidió por seguir a la voz de la mujer que le gritaba enfadada para que saliera a toda prisa y que lo reñía porque no le hacía caso. Al salir, ella le explicó las verdaderas intenciones del gnomo, que eran hacer trabajar a los niños de cualquier manera, por lo que ella era la que se encargaba de que no les pasara nada.

   Entonces fue cuando él lo entendió, así que ella le hizo comprender que era mejor no volver a hacer caso a ningún gnomo que le hiciera promesas de hallazgos increíbles.

   Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

DANNA SANS

   

   Hi havia una vegada un nen que es deia Roger, un dia va anar a buscar bolets amb el seu avi al bosc a prop d’on vivien. En Roger era un nen molt espavilat i anava sempre a la seva. El seu avi el renyava sovint, però ell pensava que eren coses de persones grans. Aquell dia però, va anar massa lluny, va veure un munt de bolets a prop d’una cova i va decidir donar una sorpresa al seu avi, va pensar que a dins la cova n’hi hauria molts més de bolets, i que podria fer-se el fatxenda quan arribés al poble i tothom veiés quants bolets havia agafat.

   De sobte, en el moment d’entrar a la cova, aquesta es va fer profunda i fosca, de fet en Roger no veia ni el seu propi nas, i just en el mateix moment, l’entrada es va fer fonedissa en un tres i no res. En Roger es va espantar molt i va pensar que potser sí que massa sovint feia alguna cosa malament. Aquella cova no tenia bona pinta. Tant capficat estava amb els seus pensaments que no va sentir la veu d’una dona que el cridava de lluny.

   -Roger!!! Vine! Jo sé la sortida!

   Ell només se sentia a sí mateix, feia tant de soroll pensant, que no escoltava la veu d’aquella dona que li ensenyava el camí per sortir. Però al mateix temps i en una altra banda de la cova, va veure un gnom que li feia senyals perquè el seguís, explicant-li tot seguit que ell sabia a on trobaria un munt de bolets per deixar bocabadats a tots els nens del poble. Aquell gnom era màgic i feia entrar als nens a la cova amb el parany dels bolets, així que ja no podien sortir, treballant per ell dia i nit picant la pedra de la cova per treure un mineral brillant.

   En Roger va dubtar, i en segons es va decidir per seguir a la veu de la dona que el feia sortir enfadada i que el tornava a renyar perquè no la sentia. Ella li va explicar les veritables intencions del gnom, que eren fer treballar als nens amb males arts, i que ella era la que s’encarregava que no els passés res.

   Llavors va ser quan ell ho va entendre, així que ella li va fer comprendre que era millor no fer cas a cap gnom que li fes promeses de troballes increïbles.

   I vet aquí un gat, vet aquí un gos, aquest conte ja s’ha fos.

   DANNA SANS


DannaSans

Mi deseo es ayudar a quien lo desee a ver los potenciales más ocultos. Descubrir terrenos inexplorados propios, libres de lo que se espera de uno mismo, para encontrar de forma clara el camino más acorde a la propia felicidad. A través del Mapa Astral personalizado, y a las cartas del Tarot.

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